martes, 9 de marzo de 2010

Cómo pude llegar a esto!

lunes, 8 de marzo de 2010

... is dead.

El terremoto debió llevarme. Lo siento, debí suicidarme.
Acaso no debí vivir yo en concepción en aquellas casas que fueron arrazadas por el mar?
Por qué gente deseosa de vivir fue a parar a quién sabe donde y morir ahí?
Por qué no fui una de esas personas que siguen desaparecidas?
Por qué?

Justo ahora hubo una réplica y no me importa si el muro trizado que hay en mi casa se me cae encima.
Soy la peor en todo. Peor amiga, polola/novia, hija, hermana, prima, estudiante, durmiente... esa que no se quiere ni un poquito y que después sigue siendo igual.

Por qué no hice algo en esos 3 minutos de temblor intenso?
Sería más fácil asi que las personas puedan vivir.
Me cuesta odiar, acaso solo sé amar? sé sufrir y nada más?

Cuesta decir Adiós para siempre.
Cobardía?
Coraje?

MUERTE.

domingo, 7 de marzo de 2010

naturaleza violenta.

Ya todo parece absurdamente impactante.
La fuerza de la naturaleza que azota ciudades con toda su violencia.
La suerte de los desgraciados, y la desgracia de los sin suerte.
Trozos de madera rondando en los mares de desastres, de agua incontrolable. Ropa que flota en el océano, y cuerpos escondidos, desaparecidos y borrados de la faz de la tierra.
Solo convertidos en un recuerdo que quedó impregnado en una fotografía. Fotografía que el viento no se lleva.
El recuerdo es lo único que el mar no se pudo llevar. Eso y más... cosas y personas que luego de ser humanos que viven en "tranquilidad" ahora pasan a ser sobrevivientes más, hasta héroes que luego de un par de días la historia no se encarga de conmemorar.

...

La rosa botó su último pétalo,
como una lágrima del último adiós.
Pétalo de rosa marchita,
congelada en el tiempo,
anhelada por la caricia del pobre,
vagabundo
que ruega por un poco de amor.

viernes, 26 de febrero de 2010

no me interesa si a ti te interesa (:

Y me parece tan raro cuando la gente se siente sola, sabiendo que a una cuadra más arriba vive una de las personas que más quiero en la vida, y más arriba vive otra persona.
En realidad no sé si es flojera o qué, pero las personas tienden a dejar hundir, a no buscar las soluciones, ni las más simples, de la vida. Se encarga de respirar como sea que haya sido hace un segundo atrás, sin cambiar el ritmo ni nada, y si se desea cambiar solo se logra empeorar.
La verdad es que la gente no está mal, sino que imaginan demasiadas cosas, las personas estan todas bien, las circunstancias envenenan el alma y te la azotan contra un pared con clavos. Al final terminas destrozada pero no es nada comparado con otro dolor.
No hay como el dolor físico para calmar el dolor interior, para hacer ese intercambio especial y casi incoloro que ni se nota en el espacio.
Es más fácil autodañarse que autosanarse. Y la mayoría de las personas busca el camino más simple de la vida.
De la teroría no vamos ni a la práctica.
Podemos saber un montón de cosas, aconsejamos al resto y luego somos nosotrxs mismos los que somos aconsejadxs por esas mismas personas.
Y es asi, uno no le hace caso a nada, a nadie y termina asi, mal, aunque todo sea momentáneo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Siempre te vas y aunque no quieras, dejas la puerta abierta. Como si detrás de ti quedara una inmensa cola de algo que nunca se va.
Detrás de cada punto final siempre me espera una llave de entrada a ese capítulo con anhelos de ser cerrada.
Pienso que será la última vez, una de las pocas palabras que me queda impregnada en algún lugar escondido de mi mente con un alzheimer total.
Aquel punto final que da por terminar una expresión desinflada de mi corazón, una gota de aquella copa que no alcanzó a entrar y que queda marcada en el mantel del mesón.
Como todo aquello que se va algún día tiene que volver. Y esta vez volvió sin un pájaro mensajero que me avisara. 

Nadie me dijo que me pusiera el chaleco salvavidas antes de tirarme al mar, o el paracaídas antes de lanzarme con los ojos vendados a la soledad.
El viento me rozaba y, sin embargo, parecía que me azotara contra esos detalles que dejé atrás; espinosos, dolorosos y con aquella sangre seca que se desprendía de mi con el contacto bruto y agresivo de la oscuridad deliciosa.
El futuro envuelto en una neblina indestructible me tiene acorralada. Mi hogar me ahoga en esa letanía familiar que todos están acostumbrados a escuchar.

Y entonces es así como mi mente no puede parar de pensar.
El cigarro espera la tempestad y el dinero para la nueva cajetilla en mi bolsillo se debe quedar.

jueves, 4 de febrero de 2010



Aún no despertaba pero llevaba horas con los ojos abiertos, horas. Caminaba, se vestía y seguía dormida.  
Horriblemente seguía la inercia de todos los días.

Su mano seguía un movimiento casi automático cuando tenía que ingerir un bocado. Era solo ver la tv y comer, ver a la gente que estaba a su alrededor, ver la tele y comer. Así siempre fue todo.
Luego la ducha. Ni aunque el agua pareciera lo suficientemente cálida la despertaba. A ratos la invadía unas ganas de cambiar el clima del termostato del calefon y dejar que el frío del agua recorriera cada extremidad de su cuerpo. Cada maldita extremidad que no deja de sobrar en su cuerpo.
Y ahí estaba ella. La de todos los días. Esa que no sabe qué hacer en su imperioso tiempo libre. Esa que se fuma un par de cigarros y encuentra que todavía tiene ganas de fumar. Esa que se esconde cuando alguien viene.
Entre las recónditas tardes de su letanía de siempre, recuerda un poco de lo que antes fue. Le gusta recordar. Le gustar enternecerse con palabras, con aquellas frases que tocan la campanita que guarda en su oculto corazón oscuro, acelerado e impaciente.
Trata de recordar aquellos vocablos que antes la llevaban a una de las más grandes expresiones de su vida, pero no las localiza. Algo se ha extraviado de ella. Algo que cuesta redimirlo y que, sin embargo, se postra cada vez más en cuya arena movediza de su presente que se encarga de tragar todo aquello que toque su entorno.

martes, 2 de febrero de 2010

El parque de los recuerdos.



Camino sin retroceder. Ya creo que si lo hago no es que me toque retroceder dos pasos o tres. Simplemente piso precisamente en la huella que alguien había dejado perdida entre tinieblas y polvo de las calles de antaño.
A las 13:45 comienza la rutina.
El cigarrillo antes de almorzar, la locura, los delirios. El respiro de un adiós sumergido en el aire, en el humo al expulsarse de la boca. El viento que se lleva todo, que se alcanza a llevar muchas cosas, pero claro, a mi no me puede.
La poza que espera en la superficie para ser el arma letal de aquel cigarro.
Tan natural, tan vital, tan barata y tan mortal.
Aquel agua que es una de las armas letales para un cigarrillo, que se despide con el frágil sonido de un "tss" y ya no hay más.
Se deja caer entre los dedos, como la arena de playa que logra escabullirse. Pero el no, él cigarro cae para ser desechado.
No hay fuego que arda en él, no hay calor, no hay nada.
Solo lo que queda, que es un filtro más gastado de tantos otros que han sido apagados. Siendo parte del cementerio de colillas. El cementerio de recuerdos y la misma reencarnación de ellos.
El cementerio de dolores, de celebraciones más tristes y más felices.
El parque de los recuerdos.

miércoles, 27 de enero de 2010

ME FASCINA EL SONIDO DEL CIGARRILLO AL DAR SU ÚLTIMO RESPIRO, AL APAGARSE EN UNA POZA DE AGUA
Y SER OLVIDADO COMO UNO MÁS DE TANTOS CIGARRILLO MÁS.

jueves, 21 de enero de 2010


That I would be good even if I did nothing
That I would be good even if I got the thumbs down
That I would be good if I got and stayed sick
....








That I would be good even if I lost sanity

las relaciones entre dos se arreglan entre dos.

Hace frío. Estoy en mi casa y a la vez no. Ocupo un rincón de ella, me siento en el pc y escribo. Vuelvo a mi mundo, a sentirme bien, a expresarme, a dejar que mis dedos traduzcan cada pensamiento que hay en mi mente y de cierta forma recién ahí despierto.
Se me enfrían las piernas, mi nariz está helada y estoy abrigada.
Mis ojos esperan la aparición de un nombre que ayer me dejó dudosa.
Me enfrento a esta mañana como todas las mañanas y no me gusta. Es más fría de lo normal, se cuela en mi cuerpo, respira en mi polos. El frío llega a mi corazón y me hace sentir el mismo frío de ayer. Aquel frío que noté cuando tus lágrimas caían de tu rostro cansado, de tu piel sin cuidado. Mi posición no era la mejor.
Mis pies estaban puestos en la tierra y las palabras salían de mi boca como todo lo que alguna vez me pregunté y que nunca pude responder, esas palabras buscaron el mejor escondite. Se perdieron entre mi mente y no me dejaron encontrarlas. Salieron sin previo aviso pero con miedo. Salían claras, queriendo ser transparentes para no notarse pero no lo consiguieron. Se expresaron hasta con mayúscula y en un tono no tan dulce. Mi voz se retorcía al verte mal, al saber la verdad que habitaba en mi corazón.
La confianza se perdió. Se descuidó y se voló como el globo de un niño que se desconcentró, que en busca de un dulce, y ahí terminó. El globo va varios metros más arriba de lo que él puede alcanzar, como tu. Qué vas caminando lento, lamentándote por el pasado, reproduciendo los hechos con suspuestos que a la larga lastiman más a tu corazón.
Te dije que empezaras a vivir, que te eligieras a ti, que sonrías; que si has vivido tanto por los demás ya era hora de empezar por ti misma y dejar al resto, que ya está grande, de lado.
Si tienes que huir para sonreír, huye, llora, corre, cáete pero recuerda que ante todo, esto que estas haciendo, es por ti y por nadie más.

Me duele el corazón por tanta sinceridad, pero me debe doler menos que a ti y eso no me tranquiliza nada. Me duele tu dolor, me duele tu ausencia, tus ganas de no existir y de estar aferrada a tus creaciones, a tus hijos. Me duele no poder expresarte lo mucho que te quiero y a veces sentir que ya es tan tarde para hacerlo.
Me duele que te esfuerces por nosotros y que a cambio recibas palabras como estas.
Cuando se da a luz un niño se crea una conexión transparente, algo que corre por el cordón umbilical, se corta y no se pierde. El bebe no trae un libro de aprendizaje para madres o padres, no.
No hay que recurrir a comparaciones con la mayoría de cómo fueron creados tus hijos.
Esto es lo que hiciste tú y punto. Somos felices gracias a ti, y me duele que no valores tus esfuerzos impecables, tu sudor derramado en tu ropa uniformada, vestida de secretaria formal, soportando quejas, alegrías, malos tratos e injusticas solo por darnos una buena educación y una vida mejor.
Me duele que no veas lo que hoy por hoy somos gracias a ti.
Debe doler que una hija no tenga la confianza en su madre pero mira a tu alrededor y observa que no todo es tan oscuro como parece. Yo soy bastante negativa y me escondo en una barrera que se empieza a ser trizas.
Se va a destruir y se que ahí estarás tú. Y si no es así entonces fue porque yo también te descuidé, mamá.

miércoles, 20 de enero de 2010

Heartache.
Y tú todavía no ves como duele tenerte tan lejos y que no confíes en mi.

martes, 19 de enero de 2010

Ca-Ci-LLu.



Un café para aliviar y desintoxicar.
Un cigarro para aliviar, apaciguar lentamente el dolor, la desesperación, y el abandono que dejas en mi corazón.
Y la lluvia como el mejor acompañante en cuya escena parece fabricada con pinzas y pinceles envueltos en terciopelo.

Un poco mortal, algo natural pero que calma la tempestad y la tormenta con relámpagos mentales.

lunes, 18 de enero de 2010

. in-co-herencias.



Entre rincones busco un pedacito de lo que había de mi. 
Un poquito de felicidad que mezclar en la gran receta de armonía que tapada en polvo estaba. 
A veces todo se va tan de golpe, como el viento que no avisa que viene a arrazar con todo y que amenaza hasta con llevarte a ti con él.
Busco y busco y siento que soy la peor buscadora de cosas. Yo que me creía obsesiva, y aun así no puedo hacer la droga más deseada por la humanidad.
La receta de la armonía es otro mito que se encuentra en la mitad.

El frío de mi cuerpo y el calor del tuyo.


De noche y hacía frío. Yo vestida de rayas, algo abrigada y tú con una polera sin mangas.
El frío invadía mi cuerpo. Mis piernas se congelaban en la atmósfera aún así cubierta por una capa denominada pantalón. 
Los cigarros esperaban impacientes. Pronunciaban mi nombre desde el codo de tu brazo en aquel sillón individualista que no permite a dos, sólo uno y si el otro cae tiene que resistir para no tocar la superficie del suelo.
El vino en el vaso trataba de calentar el ambiente, de embriagar los sentidos, de alocar a las palabras sin candado que sellar. 
El viento afuera era susceptible al silencio. Se mimetizaban como uno queriendo pasar desapercibidos pero todo resultaba en vano.
Ni el abrigo más reconfortante abrigaba el vacío que esperaba su aparición al siguiente día.
Y ahí estabas tú, a mi lado. En un intento de descanso nuestros parpados se cerraron en cuyo sofá fue nuestro imperial con apariencia de humildad.
Cuando ibamos por la misma senda del sueño, aquella voz poco sutil nos despertó. 
Entre palabras, pausas, silencios que transmiten como máquina de escribir y latidos que nos impulsan a vivir, firmamos un acuerdo con nuestros labios. Solo a la mañana siguiente nos podríamos reencontrar enlazados por un abrazo fraternal. 
El ruido parecido a la una alarma se hizo escuchar y en segundos ya nada nos podía separar. Tú y yo juntos, envueltos en el cariño, en el amor y en el calor del nuestros abrazos impregnados como la silicona con la pegué cada pedazito de mi corazón.
Entregados al sueño, a la satisfacción, al reencuentro pero también a una de las despedidas más gratas que he sentido hasta el alma, que ahora te extraña y que además recuerda tu olor y tus ojos junto con tu olor siendo peor que la inquisición. 
Tu desodorante se te quedó, convirtiéndose en la tortura que aprieta a mi corazón dolido, amado, apaciguado pero  que no se cansa de extrañar y de latir hasta sentir todo como la primera vez.

miércoles, 13 de enero de 2010

Puedo ver desde mi perspectiva como se avecina una horrible tempestad. Me lo dice mi mente, mi corazón y hasta el tarot que mamá me leyó.
Es como tomarme una dosis de felicidad, pero como todo, tiene que acabar.
A veces razones no hay o quizás sí pero se esconden entre mi oxígeno espacial dentro de mi denominado hogar.
Vivo bloqueada, apagada, sin tener un control remoto que tenga los bonotes claros en donde haya que presionar.
Me duermo estando despierta y así preferiría estar el resto de mis días pero eres tú, tú, y tú también los que me evitan caer. Son aquellos que eliminan un poco las nubes grises de mi cielo que avisa la tormenta lejana pero a la vez tan cercana.

martes, 12 de enero de 2010

.evol.

Despierto en la mañana y lo único y primero que quiero es mirarte. Camino despacio, me acerco a ti y te veo durmiendo tiernamente, con tu cara bonita, con la misma calidez que me transmites a diario.
Te contemplo en silencio mientras deseo que despiertes contento. Me pregunto como alguien tan maravilloso entró en mi vida y ocupada un gran espacio en mi corazón.

Y en toda esa tranquilidad haces un movimiento - me asusto - cambias de posición tu brazo y tus piernas. No despiertas. Inocentemente logras destaparte, pero solo una o dos veces te vi así. Con mucha o poca ropa siempre te mantienes templado. Lo sé porque acostumbro a acariciarte - pero nerviosa pero continúo -, recorro tu rostro, tu cuello, y termino en el grado perfecto de frío y calor que hay en tu brazo. Te beso sutilmente los labios pero no despiertas. Pronuncio tu nombre una y otra vez pero siempre con el mismo tono suave para quizás despertarte.
De repente abres un poco los ojos, logro despertarte porque necesito comprobar que en realidad estoy a tu lado, que en verdad esa belleza interior tanto como exterior es tan terrenal como el amor que cada día me das.
Te digo hola, y luego me repites lo mismo, tratando de despertar y reaccionar. Me ves y te da vergüenza.
Cómo estás, cómo dormiste - te digo como nerviosa, encantada y ansiosa por saber tu reacción y tu respuesta - Me dices Bien   todavía medio inconsciente y nervioso.
Observo tus ojos mientras trato de aguantarme darte un beso de buenos días. No alcanzan a pasar más de cinco segundos, y ya nuestros labios están juntos. Tú y yo envueltos en la misma melodía, siguiendo un pentagrama incierto que nosotros creamos con el simple latir de tu corazón y el mio, a la par, siguiendo una frecuencia natural, sin necesidad de pensar ni un poquito más.

lunes, 11 de enero de 2010

diez de enero.


Puedo despertar mal miles de veces, con la autoestima por el suelo, con mi cabello alocado, sin uñas en mis dedos, pero seguiré siendo la misma chica loca de siempre. Puede ser algo reprimida o un poco herida.

Disculpa, cuando estoy dolida suelo tirar espinas, asi que ante el más mínimo indicio de "mala onda" tú sale por la primera puerta más cercana que encuentres, y si es necesario corre sin previo aviso.
Lo siento pero tengo ganas de pescar cada recuerdo mio que esté en tu mente y eliminarlo, quemarlo, para que así no tengas que sufrir por mis malditas actitudes, por ser una enferma compulsiva con depresión, y trastornos.
Perdón por no ser siempre aquella chica increíble que dices que soy, por vivir lejos de tus ojos, por perderme en el camino cuando no tengo tu olor abrazándome fuertemente, así, apretados, como siempre me gustaba hacerte.
Creo que podría entender lo que quieras hacer. Creo que soy comprensiva pero sabes que también contengo un plato de fondo de obsesionesY como postré la inseguridad bañada en chocolate para hacerla más digerible.
A pesar de todo trato de demostrarte que te amo y que siempre trataré de ayudarte, o al menos, de tener alguna buena palabra para darte de mi más sincero sentimiento que es el amor.

miércoles, 22 de julio de 2009

words



Si tuviera que pedir un deseo pediría convertirme en palabras para así llegar a todos lados sin pasaporte ni gasolina.

nadie le escapa al tiempo.

nadie le escapa al tiempo.
si al final sólo trasciende lo que sos.